jueves, 23 de noviembre de 2017

Ficha del recurso:

Fuente:

ITI

Última actualización:

lunes, 12 de enero de 2015

Entrada en el observatorio:

martes, 18 de noviembre de 2014

Idioma:

Castellano

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ITI participa en el proyecto europeo DEWI para desarrollar tecnologías de comunicaciones inalámbricas

  • DEWI busca solucionar alguno de los principales retos a los que se enfrenta las comunicaciones en redes de sensores inalámbricas, especialmente en su aplicación dentro de entornos inteligentes.

  • Un consorcio de 51 miembros, integrado por centros de investigación, universidades y empresas de todo el mundo desarrollará tecnología puntera para su aplicación en edificios, vehículos, trenes y aviones.

El uso de la tecnología de comunicación inalámbrica se ha extendido de manera natural en las últimas décadas, haciendo nuestro día a día más cómodo. El mundo inalámbrico nos permite acceder a internet de manera fácil y rápida desde cualquier sitio, conectarnos con los dispositivos que nos rodean, como impresoras o auriculares, y transferir datos a gran velocidad sin necesidad de cables.

Esta tecnología, aplicada a otros campos como las ciudades inteligentes, donde se pueden desplegar redes de sensores inalámbricas capaces de recoger en tiempo real una gran cantidad de información de nuestro entorno, nos ofrece una gran oportunidad de desarrollo social. Se trata de un área de trabajo incipiente que dará lugar al desarrollo de infinidad de aplicaciones que mejoren nuestra calidad de vida en el futuro próximo.

El papel de las TIC en el avance hacia estos nuevos modelos de ciudad juega un papel crucial como elemento facilitador para su desarrollo, destacando entre ellas las tecnologías que hacen posibles las comunicaciones y el intercambio de información en redes de sensores inalámbricas.

Sin embargo, para que esta tecnología se extienda realmente y pase a ser una realidad en nuestras ciudades, nos enfrentamos a una serie de retos tecnológicos, como son la seguridad, privacidad, interoperabilidad, rapidez, estabilidad y fiabilidad de las comunicaciones.

Precisamente entre  los objetivos del proyecto DEWI se encuentra la búsqueda de soluciones tecnológicas capaces de afrontar estos retos. En especial la problemática de la interoperabilidad, donde el Instituto Tecnológico de Informática tiene un papel fundamental dentro de DEWI, y en la problemática del despliegue rápido de redes de sensores y la intercomunicación entre redes tecnológicamente heterogéneas.

En el proyecto se han establecido diversos entornos de estudio como casos de uso de una ciudad inteligente, como son los edificios, los vehículos, los trenes o los transportes aéreos, que proporcionarán una experiencia fundamental para contribuir con estas tecnologías a hacer realidad conceptos emergentes como las casas inteligentes y los espacios públicos inteligentes.

Existe multitud de ejemplos de aplicación de los resultados del proyecto en los ámbitos de estudio. Centrándonos en el ámbito de los edificios inteligentes, la captación de información en tiempo real de múltiples sensores repartidos por todo el edificio nos permitirá implementar aplicaciones para la mejora de la eficiencia energética; para mejorar el mantenimiento de los edificios, aplicando técnicas de monitorización y mantenimiento predictivo; o para incrementar la seguridad, respondiendo en tiempo real a situaciones de emergencia o peligro que puedan detectarse de forma temprana gracias a la información, convenientemente analizada, proveniente de las redes de sensores.
El impacto del uso de estas aplicaciones en las ciudades del futuro abarcaría aspectos tan importantes como, la mejora de la gestión urbana del transporte, de la productividad de la ciudad, reducción en las emisiones de co2, anticipar riesgos en la conducción, e incluso la disminución en la pérdida de vidas por accidentes.

DEWI lo forman un consorcio de 51 miembros de diferentes partes del mundo, compuesto por universidades, centros de Investigación, como el Instituto Tecnológico de Informática (ITI), y empresas de la talla de Acciona, Indra y Thales, entre otras.

El proyecto arrancó a comienzos de 2014 gracias a la cofinanciación de ARTEMIS y del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, y tiene una duración prevista de tres años.